El pescador (relato)

Originalmente publicado en forma de twits en @alverspin el 22 de agosto de 2014 y al día siguente en alverspin.tumblr.com

Hubo una vez un chico que se hizo pescador, pues le dijeron que el mar estaba lleno de peces. Quien haya vivido del mar sabe que es un trabajo difícil, pero hombres más sabios que él lo engañaron con frases baratas.

Pronto el chico descubrió la verdad, pues el primer día que salió al mar nada consiguió pescar. Al día siguiente pescó un pez muy bello pero también muy pequeño, así que con bondadosa gentileza decidió devolver al mar su primera captura.

Tras unos días sin pescar nada consiguió atrapar un gran pez, pero aunque habría sido la envidia de todos sus compañeros pescadores a él no le gustaba, pues era muy feo, verde y gordo y él quería ser recordado por su bella captura.

Y así pasaron los días y los meses y de las pocas capturas que conseguía ninguna era de su agrado, habría seguramente quien hubiera dicho que algunos de los peces que había pescado en ese tiempo eran una auténtica maravilla de la madre naturaleza, pero a él ninguno de aquellos peces le parecía lo suficientemente perfecto, así que todos, como aquel pequeño primer pez, eran devueltos al mar.

Pero finalmente, tras años y años de pesca infructuosa, aquel pescador, no ya tan joven, encontró el pez que buscaba. No era el pez más grante que había pescado, ni el más bello habrían dicho algunos, pero aquel era el pez que él había estado buscando.

Aunque no era el pez más grande, aquel pez ofrecía una asombrosa resistencia, no se dejaba pescar con facilidad. Tanto es así que acabó tirando al pescador de su barca y arrastrándolo hasta el fondo del mar, pero el chico se negaba a soltar a su presa.

Finalmente llegaron al fondo del océano y allí, donde el pez se sentía cómodo, dejó de oponer resistencia. Pero allí el pescador no podía respirar y poco a poco perdió la conciencia hasta que finalmente murió.

Dicen los pescadores que se han encontrado con el alma del joven pescador que aunque en las profundas aguas perdió la vida, él es feliz, pues de su esqueleto aquel pez que él persiguió durante tanto tiempo hizo su hogar.

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